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La delgada línea entre el libro y una página web

Muy interesante la conferencia en TEDx de Montreal de Hugh McGuire que apunta a que libros y páginas web serán prácticamente la misma cosa en un futuro muy cercano.

Una distinción frecuente era que, llevando detrás un trabajo de investigación, de edición y distribución por los libros es necesario pagar, mientras que como internet es básicamente cháchara, se entiende que sea gratis. Dicho de otro modo, las cosas serias acaban en un libro, los cotilleos en internet.

El proyecto Gutenberg, que funciona desde 1971, sería la excepción. Pero si los libros en formato electrónico llevan con nosotros más de cuarenta años, ¿cómo es posible que hayan tardado tanto en hacerse populares? La respuesta de McGuire es que hasta 2007, el año en que Amazon presentó el Kindle y Apple el iPhone, simplemente faltaba la tecnología correcta para dar soporte a la lectura digital. No fueron los primeros pero sí los que han conseguido la masa crítica. Personalmente le doy más peso a Amazon que, a diferencia de Apple, antes de vender libros electrónicos ya era un gigante en la distribución de libros en papel.

¿Cómo es posible además que la producción y distribución de libros en formato electrónico siga las reglas de los libros en papel? Según McGuire porque las editoriales tienen un miedo mortal a internet. Los ebooks son prácticamente HTML, como las páginas web y el parecerse al papel, para un libro electrónico no es una ventaja, es una limitación.

Lo ideal sería poder disponer de una oferta en papel, otra en formato electrónico y una tercera en formato web. La idea de Mcguire es que la evolución del libro es hacia internet donde millones de usuarios pueden darle una nueva forma. Para el que esté interesado, aquí está el vídeo.


Personalmente creo que el libro electrónico está lleno de limitaciones, pensemos en la falta de un formato único que me recuerda cada vez más a las guerras de VHS y Beta de los años 80 o a los diferentes ecosistemas de Amazon, Apple, B&N o Kobo, o en el sinsentido del DRM.

Un ejemplo interesante nos lo daba Bernat Ruiz Domènech en un artículo de "verba volant, scripta manent" en el que explicaba los motivos del Financial Times para abandonar su app y pasarse a internet. ¿Seguirán otros el camino? Habrá que esperar cinco años.


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